
Qué bonito es decir "Estoy hasta los huevos", y sin embargo qué gran ordinariez, desafortunadamente. Con razón decía el Único Maestro Kafka: "No desesperes, aunque sea por el hecho de que no desesperas".
"Hasta los huevos": una frase simple y redonda, que incluye en sí misma el habla popular, la catarsis de la tragedia griega y una figura poderosísima del lenguaje; aunque, injustamente, está proscrita del bien decir, a menos que uno se resigne al hablar parlamentario.
Resumamos finamente:
Cosas que ya no puedo soportar:
-Los que se dejan llamar "Maestro", después de que existiera en el mundo Kafka, y en el fondo de su corazón sienten que, si les dicen Maestro, es porque se lo merecen.
-Los (y las) que llaman devotamente Maestro a cualquier señor que lleve anillos en las manos y un foulard.
-los abusos a los humildes, los halagos a los poderosos, al contrario de aquel maravilloso verso de Manrique: "¡Qué altivo con los altivos/ Qué humilde con los humildes!"
-Los malos recuerdos que tienen muchos años y no desaparecen.
-Los poetas que te leen sus poemas.
-Los escritores que te leen sus relatos en voz alta.
-Las personas que te invitan a cenar para mostrarte las diapositivas de sus viajes.
(¿Las diapositivas existen todavía? Bueno, los vídeos o DVDs)
-Encontrar tampax deshechos en las playas.
-Los blogs y los blogueros (incluyendo éste que lo es).
-Los que alcanzan la fama por mediocres.
-Los que no alcanzan la fama por mediocres.
-El culto al frikismo.
-La saga "Crepusculo", y unos libros de una chica con un bidón de gasolina y hombres que no amaban a las mujeres y no sé qué problemas de la herencia de un sueco que escribió alguna de estas obras. Y, de paso, los "best sellers", en general, y los que se especializan en vampiros en particular. Estos me tienen realmente hasta los huevos.
-Cumplir obligaciones sociales.
-No cumplir las obligaciones sociales que se supone que debo cumplir. (Porque la ansiedad que me crea no me permite disfrutar del alivio que me causa).
-Las personas que de pronto te preguntan "¿Qué significa energúmeno? ¿o depredador? "
-Los amables comensales que te advierten que "tienes un poco de perejil entre los dientes".
-Los que no recuerdan tu nombre.
-Aquellos cuyo nombre no recuerdas, a pesar de que ya hace media hora que estás estrujándote el cerebro tratando de que no se te note en la conversación.
-Los que no beben alcohol.
-Los que piensan que reírse a carcajadas es un signo de mal gusto.
-Los que no llaman antes de ir a tu casa y de pronto has de atenderlos en una pocilga maloliente e interrumpen tu programa favorito de la televisión.
-Los lacanianos, los naturópatas, los budistas, los que hacen yoga, pilates o aún no saben que Lobsang Rampa era británico y jamás estuvo en la India.
-Los que, cuando pierden algo, siempre anuncian: "Me lo han robado".
-Los que traicionan sus recuerdos.
Y para terminar, confieso estar hasta los huevos de mi propia persona, dicho sea descorchando una botella de champán, sobre el podio de honor, en primer lugar y con medalla de oro.
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