lunes, 4 de octubre de 2010

RETRATO DE UNA INTELECTUAL

Ésta, Fabio, ay dolor, que ves ahora, acostumbrado a soñar con ella por cuestiones y motivaciones inconfesables, no era, ni mucho menos, como tú pensabas. No me lo digas, no me lo digas: ahórrame el bolero, ya sé que no ha habido otra igual; que su cuerpo, que su cara, que la perfección absoluta de sus curvas, que esos labios, que la caída insinuante de los párpados, que los dientes y la risa y la forma de mirar... vaaaale. Todo eso está muy bien.

Pero lo cierto es que nos estaba engañando. La Flor de California, la Reina del Cinema, el secreto latido de tantos viriles corazones, bajo su apariencia de Hada Madrina de Los Sueños Húmedos, estaba en otra. Atiende a esto y toma buena nota, Fabio: la chica tenía inquietudes. Era ni más ni menos que una intelectual (en la foto, leyendo).





No sólo leía de manera compulsiva desde que pudo hacerlo, sino que además escribía pensamientos y poemas. Ella solita. Poemas como éste:

Ay maldita sea me gustaría estar
muerta -absolutamente no existente-
ausente de aquí de
todas partes pero cómo lo haría
Siempre hay puentes -el puente de Brooklyn
Pero me encanta ese puente (todo se ve hermoso desde su altura y el aire es tan limpio) al caminar parece
tranquilo a pesar de tantísimos
coches que van como locos por la parte de abajo. Así que
tendrá que ser algún otro puente
uno feo y sin vistas -salvo que
me gustan en especial todos los puentes -tienen
algo y además
nunca he visto un puente feo.



Con este poema y muchos otros, más las reflexiones y pensamientos que iba apuntando en su cuaderno de notas, se va a editar un libro que sin duda revolucionará para siempre la imagen de rubia tonta que ya nos tienen dicho que para ella fue una cruz.

Aunque mi mente calenturienta no puede apartar de sí una pregunta absurda. Si tanto le molestaba parecer una rubia tonta... ¿por qué hacía cosas como esta? ¿Practicaba el contorsionismo, además de la literatura?




Pienso en cualquier otra de las intelectuales famosas a las que admiro. En Marguerite Yourcenar por ejemplo; o en la baronesa Karen Blixen, más conocida como Isak Dinesen. Ambas mujeres bellas en su juventud. Marguerite Yourcenar, que leía en griego y en latín como quien lee la carta de un restaurante; hermosamente libre, de una cultura sobrecogedora. Karen Blixen, extravagante y aristocrática, que padecía de imaginación como quien padece una fiebre crónica. Y no sé, no puedo por mucho que lo intento imaginármelas así:





Pero claro, ellas no eran actrices. No se cuidaban muy mucho de aparecer en los Sueños Húmedos de cuatro generaciones de varones, y por tanto podían darse el lujo de que las retrataran en posturas normales, tomando un café (una copa de champagne, en el caso de la baronesa, ya que no bebía otra cosa) o prestando atención a otra persona en una conversación, y no al ojo de una cámara enamorada. El caso es que el diablillo de la dialéctica no deja de bullir en mi interior, y me plantea un dilema: ¿te imaginas en esa misma postura a Bette Davis? ¿O a Katherine Hepburn? ¿O a esta otra mujer inolvidable, y también actriz?





A mí, francamente, me cuesta. Y sin embargo no me extrañaría nada que me dijeran que cualquiera de ellas escribía poemas, reflexiones y pensamientos. Por supuesto, no se le puede pedir a una chica con su historia personal (¿no?) y su ocupación que, encima, escriba bien. Un auténtico poeta, con la palabra "puente", hace algo así:


PUENTE
¿Lejos?
Hay un arco tendido
que hace viajar la flecha
de tu voz.

¿Alto?
Hay un ala que rema
recta, hacia el sol.
De polo a polo a una
secreta información.

¿Qué más?
Estar alerta
para el duro remar;
y toda el alma abierta
de par en par
.


Lamentablemente, Nicolás Guillén era bastante más feo que Marilyn. No se puede tener todo.

Uno de sus amantes más conocidos la describió con estas palabras:

"La chica no tenía mucha formación, y ningún conocimiento, excepto el que le proporcionaba su experiencia, que era mucha, y para un actor eso es lo importante. Comprendí que para ella todo lo que no fuera estrictamente personal carecía de sentido. No tenía el menor interés por conceptos abstractos, formales o impersonales; pero sentía una devota pasión por las experiencias de su propia vida. Más que nada necesitaba que le dijeran cuánto valía. Nacida fuera del matrimonio, abandonada por sus padres, dando tumbos, dejando que se burlaran de ella los hombres con los que había estado hasta que llegó Johnny (su primer agente), más que cualquier otra cosa necesitaba la aprobación de los hombres a los que podía respetar. Comparándola con muchas de las esposas que había en nuestra comunidad, pienso que Marilyn era la más honrada, que las frescas eran las demás. Pero había en ella una contradicción fatal. Deseaba profundamente que le reafirmaran su autoestima, pero respetaba a los hombres que la despreciaban, porque al hacerlo coincidían con su propio juicio."

Y ahí está el quid de la cuestión, Fabio. No se puede ser Buda y conservar el Palacio. Para leer no hace falta enseñarle tu esplendoroso culo en pompa al fotógrafo. Nadie se va a creer que lo que estás leyendo te importa un pimiento. Y viceversa: si lo que te apetece es enseñar tu esplendoroso culo, no hace falta que escribas poemas. No es necesario que te tortures para colgar de un puente mal hecho una medalla de intelectual que no necesitas.

La descripción que hace de ella su amante es algo patética, pero no porque insiste en el viejo cliché de Marilyn, la muñeca rota; sino porque nos descubre algo peor: Que mucha gente la comprendia (¿cuántos podemos decir lo mismo?). Mucha gente la comprendía, y además la quería todo el mundo. Y, sin embargo, eso para ella no era suficiente.

2 comentarios:

Tierra Trágame dijo...

Ya se ha publicado el libro en español: "Marilyn: Fragmentos"

Tierra Trágame dijo...

Ya se ha publicado el libro en español: "Marilyn: Fragmentos"